Abuela María

En mi corazón brotaron dos plantitas hermosas que al florecer invadieron mi vida de color, alegría, perfume y gozo. Ellas son:

Carolina y Pamela.

Primero llegó Carolina y al conocernos, sus ojitos me miraron profundamente y pude reflejarme en ellos.

Después llegó Pamela: graciosa y ansiosa se acurrucaba en mis brazos y me preguntaba    “¿ vos me querés, abuela?”

Pasado un tiempo cambió su pregunta por una afirmación:

“Abuelita yo te quiero mucho”

Así comprobé que estaba echando raíces y la seguridad y la confianza se instalaban en ella.

Di gracias a Dios y a sus padres que lo han hecho posible y a Anidar por el seguimiento.

Una anécdota más:

Carolina después de seis años de permanencia entre nosotros (su familia, porque todos las hemos adoptado), me dice junto a Pamela entre besos y abrazos:

“Abuelita…..vos sos como mi mamá pero…….grande” y señaló con sus brazos como si fuera una montaña.

“¡Gran cosa es el Amor y Bien sobremanera grande!” (Kempis)

“Así es como dando… se recibe (San Francisco de Asís)

María de Sorrentino