Una nueva espera

LA VIDA ES UNA SOLA…. tanto para nosotros (padres) como para ellos (hijos), entonces tratemos de vivirla con la mayor esperanza, la mayor entrega, responsabilidad y amor. Cada día construyamos lo mejor que podamos el transitar por este mundo. Y que mejor que hacerlo entregándonos en forma totalmente abierta y sin tabúes ni prejuicios a la posibilidad de ADOPTAR  a nuestro/s hijo/s.

Nosotros, una familia mas entre tantas, con nuestras dificultades y complicaciones diarias, con nuestros temores y dudas, con nuestras broncas y ansiedades, pensamos de esta forma y así hemos logrado hasta ahora construir una familia unida y dichosa . Intentamos unirnos en los momentos difíciles y disfrutar de los momentos alegres.

Somos Daniel (papá y esposo), Andrea (mamá y esposa), Diego (hijo de Daniel de 18 años) y Joaquín (hijo biológico en común, de 4 años). Nosotros como pareja estamos juntos desde hace casi 10 años ( 6 de casados) y con los chicos desde hace poco mas de 4, ya que Diego vive con nosotros desde que Joaquín tenia 6 meses.

Intentamos ampliar nuestra familia desde que Joaco cumplió un añito pero por medio naturales y con ayuda medica mediante tratamientos no pudimos ver realizado nuestro sueño. Pero sabíamos que podíamos transitar por otros caminos tan validos como los naturales para poder volver a ser PADRES, y ese camino es la adopción. Por lo tanto no dudamos en comenzar hace casi un año (entre averiguaciones, charlas con profesionales, asesoramientos, y obviamente tramites) a volcarnos de lleno a esta tarea.

Daniel siempre anhelo una familia numerosa, y si bien tenemos dos hijos, en su corazón existe  capacidad para albergar aun mas. Yo, Andrea, desde la adolescencia pensé en adoptar un niño, quizás en esa etapa de mi vida lo pensaba desde el lugar de ayudar a un niño abandonad; hoy la perspectiva es otra bastante distinta (aunque la idea o el deseo sigue siendo el mismo, el de adoptar). Diego, si bien es un adolescente le gustan los chicos y cuando le planteamos la idea le resulto muy bien y Joaco ¡!! Joaco viene pidiendo un hermanito ya hace bastante tiempo, es re cariñoso con los bebes que ve por la calle y con sus primitos mas chiquitos.

Desde mi experiencia puedo animarme a decir que si bien un embarazo y el proceso de adopción no son obviamente lo mismo, creo que lo fundamental es el objetivo primordial, que si es el mismo, poder SER PADRES, dar amor, educación, contención a nuestros hijos, guiarlos, transmitirles nuestros valores, enseñanzas, entregarles nuestra confianza en ellos, darles las herramientas para que el día de mañana puedan disfrutar de esta vida y puedan valerse por ellos mismos, con alegría, optimismo, etc.

Yo tuve la “enorme bendición” de haber estado embarazada y no puedo negar que es una experiencia y vivencia maravillosa pero si puedo asegurar que el ver crecer a mi hijo cada día, el recibir el amor y cariño de el, el acompañarlo a su jardín todos los días, sus planteos, sus preguntas, etc, etc, son inigualables, únicas, es realmente lo mas hermoso e importante de la vida: “La crianza de los hijos” (con todo lo que ello implica). Quiero decir con esto, que estoy convencida que lo esencial no es la forma en que llegan los hijos a nuestro hogar, sino “Ellos Mismos”.

Quiero agregar que si bien este proceso de adopción es largo y requiere de tramites, reuniones, tiempo, etc. : “Vale la pena”. Es muy enriquecedor, tanto las reuniones grupales como las entrevistas individuales. Mas allá de que formen parte de los requisitos para poder llegar a ser padres adoptantes, estas charlas, te nutren, te hacen ver otros puntos de vistas, compartir otras experiencias, te hacen “pensar y reflexionar” profundamente sobre este gran paso mas allá obviamente de los sentimientos genuinos que podamos atesorar en nuestros corazones.

Esta es parte de nuestro pensar y sentir, estamos (creemos) a mitad de camino, empezamos ya nuestro “momento de espera”, que como toda espera esta llena de incertidumbres, miedos, desazones pero seguros de que un día llegara el momento de conocer a nuestro futuro hijo/a, para querernos por el resto de nuestras vidas.

(Y que no hace un padre por sus hijos! Lo menos que puede hacer es esperarlo!!).

 

Daniel, Andrea, Diego, Joaquín y…

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